Testimonios

Los padres cuentan su experiencia con el curso

y cómo cambió la vida de su familia cuando sus hijos puedan salir por sí mismos del agua en cualquier situación.

Aunque me encanta el agua siempre temí que mi hijo quién tiene mucha fuerza y tiene trastorno general del desarrollo (TGD), saltara la cerca y cayera al agua. Aunque siempre estaba atenta, por momentos lograba casi sobrepasarla, por lo cual no podía vivir tranquila, y ya se había convertido en un problema mayor.
Cuando me enteré de este método no dudé en hablar con Patricia e inicié el curso con algunas dudas en cuanto a los resultados.
A las dos semanas de que mi hijo estuviera cursando, ya me di cuenta que el resultado iba a ser exitoso, ya que venía avanzando rápidamente. Logró en la tercera semana flotar en la espalda, lo cual para mí era un logro mayor, porque ningún otro profesor desde ningún método había podido tener el temple suficiente ni la metodología indicada como para enseñarle la planchita y que la pudiera hacer en forma relajada y calmada. A los dos meses completó el curso consiguiendo nadar en forma independiente, lo que fue para mí una gran alegría y satifacción, un antes y después, transformándose en un niño tranquilo y seguro en el agua.
A través de Swim Safer y Patricia, conseguí lo que hacía años venía buscando, un método que enseñara a nadar a mi hijo en forma autónoma y con el que tuviera la seguridad que después de cualquier caída, pudiera salvarse a sí mismo.
Al día de hoy, Sixto siguió avanzando y explorando en el agua, diferentes movimientos e incorporando incluso elementos para jugar con los que se divierte muchísimo.
Lo recomiendo mucho, para todos en general y en especial para aquellos niños que con capacidades especiales no pueden aprender a nadar en estas edades desde un método convencional.
Gracias Pato por toda tu paciencia y enseñanza!

María F. Miguel

Madre de Sixto, 5 años

Conocí a Pato cuando fue entrenadora de mis dos hijas mayores, quiénes saben nadar muy bien, aunque aprendieron con tiempos más largos.
Mi hija menor le temía al agua, y no lográbamos que nadara en forma independiente aunque sus hermanas trataban de ayudarla e incentivarla.
La profe me había comentado de que los resultados con este método eran muy rápidos para el aprendizaje de crol y espalda, más todas las técnicas de emergencia que les da a los chicos. Realmente me sorprendió muchísimo porque a los 15 días de haber comenzado estaba nadando crol muy bien y había aprendido a hacer la plancha también flotando relajada.
Terminó nadando crol y espalda con los dos estilos muy prolijos y pasando de uno a otro de forma fluida.
Realmente lo recomiendo muchísimo porque la diferencia es absoluta en muy poco tiempo y con la satifacción de ver a mi hija transformada en el agua, como si fuera otra nena. Gracias Pato!

Cecilia Pastorino

Mamá de Mercedes, 10 años

Nosotros veníamos con mi marido contratando profesores para mi nena quién tiene TGD, que no lograban ningún resultado, incluso con la última profesora que tuvo, le tomó miedo al agua, y no quiso entrar más. Tampoco podía defenderse sola ni mantenerse a flote, solo en algún momento colocaba la cabeza dentro del agua.
Hablé con la profesora y me explicó de qué se trataba el método.
En muy poco tiempo ya estaba nadando independiente y también disfrutando del agua. No podíamos creer cómo flotaba haciendo la plancha. Habíamos resuelto el problema que nos había angustiado durante tantos años, ya que vivimos rodeados de agua. También puede disfrutar con seguridad estar con sus amiguitas en una pileta y disfrutarlo, lo cuál es una gran alegría para nosotros, y un motivo menos de preocupación.
Lo recomiendo porque es una diferencia enorme en poco tiempo. Qué pueda estar segura en el agua es fundamental.

Gracias Pato!

Valeria Valegia

Mamá de Catalina, 5 años

Quería contarles mi experiencia con el curso de Swim Safer a través de estas pocas líneas. Conocimos el método por un evento no muy grato que fue el accidente de mi hija menor que cayó a la pileta sin que la viéramos en enero de 2013. No sabemos cuantos minutos estuvo sin respirar pero pudimos salvarla a tiempo, la sacamos del agua y le hicimos maniobras de resucitación que gracias a Dios permitieron que hoy siga entre nosotros sin ninguna secuela física ni psíquica de aquel mal momento que nos tocó vivir.
Hasta entonces nunca había mandado a mis hijos a natación, se defendían como podían nadando “perrito” o tirándose en lo bajito, en ese entonces tenían 6 y 3 años. Al otro día de lo ocurrido, mi marido y yo entendimos que era fundamental que aprendieran a nadar.
Sin tener referencias ni recomendaciones y en mi apuro por lograr rápido este objetivo tome una revista donde figuraba la propaganda del curso Swim Safer, los mande ahí pensando que era natación convencional, simplemente porque me quedaba cerca y la verdad me llevé una grata sorpresa cuando empecé a entender de qué se trataba el método, cómo les enseñaban a nadar y sobre todo me sorprendieron los resultados.
Con solo algunos minutos diarios, aunque de manera intensiva, mis hijos aprendieron a flotar a las pocas semanas ese verano. Después entendí que eran chicos para aprender estilos de nado, pero que eso no era lo importante sino que les enseñaran a sobrevivir en el agua y realmente pude comprobar lo efectivo del método. Hasta el dia de hoy mis hijos han incorporado flotar horizontalmente haciendo “la planchita” cuando se cansan, pueden estar asi por minutos o tiempos mas largos si fuera necesario en situaciones en que necesitan esperar para ser rescatados, y eso me devolvió la seguridad que nos permite seguir disfrutando en familia del agua en cualquier ámbito, vigilando, pero tranquilos.
Mi hijo a los 7 años hizo el curso de Swim Safer para aprender los estilos crol y espalda y otras técnicas de emergencia. En tres meses lo estaba nadando perfectamente e incluso tuvo que hacerlo con ropa pesada y agua en movimiento.
A partir de ese momento todos los años hicieron con Patricia unas semanas de “refresh” y mi hija más pequeña que tiene ahora 9 meses, sin duda va a comenzar también el curso este año, antes de que aprenda a caminar!
Sin dudas recomiendo este método que permite que nuestros hijos aprendan a sobrevivir en el agua, que para mi vale mucho mas que aprender a nadar con un estilo perfecto.
Gracias Patricia por tus esfuerzos y logros con mis hijos!

Luz Maria Baez

Mamá de Pedro y Olivia , 8 y 5 años

Llegué a Swim Safer cansada de mandar a mi hijo a clases de natación con las que no lograba nada. Hacía dos años que lo mandaba para que aprendiera los estilos, y cuando lo veía nadar daba manotazos en el agua levantaba la cabeza a cada momento, y se cansaba mucho. No lograba hacer ni medio largo de mi pileta que tiene 12 mts. Hablé con Patricia y me aseguró que en tres meses, saldría nadando de forma segura y muy bien crol y espalda, que era lo que más me interesaba. También aprendió a hacer la planchita muy bien y salir en cualquier situación de emergencia. Verlo nadar con ropa cuando terminó el curso fue emocionante, porque después de tantos intentos con escuelas de natación anteriores, no pensé que lo lograría.
Lo recomiendo mucho, especialmente a aquellos padres que quieren que sus hijos aprendan a nadar con seguridad.

Lorena Aguerrido

Mamá de Tomás, 9 años

Sofi le tenía mucho miedo al agua, cuando quería entrar con ella a alguna pileta o al mar, gritaba y tenía que salir. Decidí hacer el curso para que superara ese miedo y estuviera segura en el agua.
El cambio fue notable, tiempo después se encontraba a gusto, y ya no temía entrar, porque nadaba independiente. La prueba de fuego fue en el mar, que en un momento dado se suelta de mi mano y una ola la lleva hacia la orilla, de inmediato se dio vuelta y comenzó a nadar para encontrarme. La saqué enseguida aunque no estaba para nada asustada, incluso me miró sonriente como que había disfrutado que la ola la llevara.
Fue un gran cambio, y una gran diferencia para nosotros y para ella.

Carolina Ruso

Mamá de Sofia, 3 años

Mi bebé hizo el curso a los 10 meses. Tenía mucho temor de que se cayera al agua y no verla, porque muchas veces aunque le decía al jardinero que dejara la puerta cerrada de la pileta, la encontraba abierta. Por eso decidí hacer el curso.
Me maravillé cuando la vi flotar en la segunda clase, no lo podía creer.
En muy poco tiempo hacía todo sola y cuando ya terminó el curso fue una alegría comprobar que podía hacer todo con la ropa puesta, incluso el pañal que pesaba tanto.
María De Negri

Mamá de Ailén, 11 meses

Fede le tenía miedo al agua y cuando iba a la playa meterse al mar era un problema.
Aunque las primeras clases no entraba muy contento, enseguida tomó confianza y pedía ir a natación.
En la pileta nada como si fuera un pez, hace la planchita se da vuelta y sigue solo al borde. También aprendió a tirarse de cabeza y le encanta. Cuando fuimos al mar este verano, le perdió por completo el miedo al punto que estuvo surfeando y lo disfrutó; nos sorprendió mucho.
Recomiendo Swim Safer por todo esto y la confianza que también nos da a los padres verlos nadar con seguridad.
Suyai Bogani

Mamá de Federico, 4 años

Yo no tengo pileta en mi casa. Pero mi mamá y mi hermana sí. Y también vamos al club y casas de amigos que también tienen. Conocí esta forma de salvar vidas antes de tener hijos, y quedó en mi mente como algo que habíra que hacer. Cuando mi hija tenía 1 año encontré a Patricia. Las clases se dictaban a 40km de mi casa, y eran 3 por semana.
Pero yo tengo amigas que salvaron a sus hijos de casualidad, tras traerlos vivos del fondo de la pileta. Y en mi familia hay una historia trágica lamentablemente.
Así que no lo dudé y opté por tranquilidad mental para mí, mi marido y toda la familia que estuviera con mis hijas cada verano.
Cuando pude llevé a mi otra hijita también. Porque cuando tenés que ocuparte de varios hijos, o tenés que dejarlos con alguien aunque sea un minuto, tu mente no descansa.
Yo sabía que si mis hijas se caían al agua, flotarían, y eso me daría el tiempo necesario para rescatarlas. Después cuando hicieron el curso de nadadores ya me quedé más tranquila aún porque salían solas. Mi hija mayor que cumple 7 años en breve, el año pasado en 2019, aprendió crol espalda y técnicas de emergencia para su edad.
Es una gran diferencia con los métodos de natación conocidos no solo por la rapidez sino por lo rápido que aprenden a nadar incluso logrando hacer cosas en el agua después que no les enseñaron durante el curso. Porque tienen tanta seguridad y confianza que están incentivadas para seguir explorando.
Para mí esto es como cuando compro una sillita para el auto, si puedo pagar una muy buena, lo hago, porque es por su seguridad, por su vida. Es excelente, lo recomiendo!

Dominique Negri

Mamá de Inés y Felicitas, 7 y 3 años

(Alejandro 4 años)
Mi hijo tiene problemas de sensibilidad y no se adapta muy bien a los grupos sociales. En el jardín la maestra suele llamarme a cada momento por este tema. No había encontrado solución, hasta el momento en que empecé el curso. Por comportamientos que notaba Patricia en el agua, me recomendó conociendo la situación de Ale, una psicopedagoga especializada en neuro-ciencias. Patricia ha trabajado bastante con niños con capacidades distintas. Lo llevé y a través de una baterías de test y consulta con un neurólogo, se determinó que tiene TEA. Iniciamos el tratamiento y el cambio fue increíble, se vieron enseguida los resultados. En el agua, le costo un poco más de tiempo que a otros chicos, debido a esta condición. Pero terminó nadando muy bien, e incluso haciendo cosas que nunca pensé que se animaría, como buscar cosas en el fondo.
Lo recomiendo mucho, porque para nosotros fue un avance en todos los niveles. Gracias!
Eugenia Gold

Mamá de Alejandro, 4 años

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